Palermo y su caos
Llegamos a Palermo el domingo, a disfrutar nuestros 2 últimos días de vacaciones. La ciudad nos recibió con todo su anunciado caos. A pesar de ser domingo por la tarde, los tacos que habían eran horrorosos. A esto hay que sumarle como manejan, ya que la ley de la selva es ordenada frente a esta peculiar muestra de cultura. Con suerte las luces rojas se respetan, ni que decir los carriles o los ceda el paso o signos pare.
Al día siguiente salimos a recorrerla a pie, desafortunadamente con el primer día de lluvia que tuvimos, sólo para darnos cuenta que el caos en la calle tiene su similar en las veredas. En general en bastante mal estado, ninguna calle con bajada para los coches y con los autos estacionados en toda la cuadra, por lo que muchas veces simplemente no había pasada. Y como muestra de que no exagero, el coche de Matías terminó rompiéndose y lo tuvimos que dejar abandonado al lado de un basurero en la cuadra de la catedral.
En todo caso, si uno logra superar todo esto, Palermo tiene cosas que realmente valen la pena. Sobre todas, hay que destacar la Capilla Palatina, una capilla decorada completamente con mosaicos que es realmente espectacular.
En resumen el viaje estuvo excelente. Matías gozó con sus spaguetti al pomodoro, a nosotros nos encantó la pasta a la norma y las pizzas al taglio. Conocimos los arancini y agradecimos la amabilidad de los italianos en todo sentido. Ahora a prepararse al último trimestre del MBA.











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