Para las vacaciones de Navidad decidimos buscar el destino con mejores posibilidades de clima que podíamos encontrar en Europa Occidental, así que partimos a la parte más sur de Italia, Sicilia, cuna de la Mafia.

Esta vez nos fuimos con tiempo al aeropuerto y con el horario del avión ultra revisado para no repetir la experiencia del viaje a Grecia. El viaje era corto, sólo 1 hora y media, así que ni lo sentimos. Tomamos el auto (upgrade a un VW Passat SW) que habíamos arrendado en el aeropuerto y partimos raudos a Siracusa con escala en la Villa Imperiale del Casale, que queda justo en la mitad de la isla.

VW Passat SW

Desgraciadamente, la villa en cuestión estaba cerrada y no la abrirían hasta marzo del 2010. Pero ahí mismo nos dieron el dato de la Villa Maraviglia, a sólo 5 minutos, la que partimos a ver de inmediato. Imagínense la villa como una casa patronal que estaba decorada como era antiguamente. Habían habitaciones y adornos realmente notables.

Villa Miraviglia

Después, y ya de noche (a las 17:00 ya estaba oscuro), seguimos hacia Siracusa. Es en estas ocasiones cuando se agradece el GPS, ya que el camino de vuelta a la carretera principal fue por unos caminos rurales en los cuales hubiera sido imposible ubicarse (y siempre con el riesgo de toparse con Vito Corleone de repente).

Llegamos al hotel (que quedaba a 10 minutos de Siracusa) sin problemas y nos fuimos rápidamente al sobre para comenzar al día siguiente temprano nuestra visita a Siracusa.

Ignacia y Matías en el Altar de Hierón

Como datos freak de Siracusa, es bueno saber que Arquímides es de allí y que fue en las calles de esta ciudad en las cuales salió corriendo en pelota gritando Eureka cuando descubrió el principio que lleva su nombre. Además, está ciudad en algún minuto rivalizó la supremacía de Atenas, hasta que perdió en las guerras púnicas.

Fuente de Arquímides en Taormina

Partimos con la visita al parque arqueológico de la ciudad, donde destacaban el teatro griego y la cueva conocida como la Oreja de Dionisio.

Juan Pablo y el Teatro Griego de Siracusa Ignacia y Matías en el Anfiteatro Romano
Teatro Griego
Matías y La Oreja de Dionisio

Después, nos fuimos a la ciudad, dónde nos enfrentamos al primer problema. A la Ignacia, por primera vez desde que tenemos niños, se le olvidó echar pañales en el bolso. Y obviamente nos dimos cuenta de esto cuando mudamos a Pedrito. Esto fue a las 13:00, y como buena ciudad europea, todas las farmacias estarían cerradas hasta las 16:00. Así que le armamos un pañal de género y a rezar de que la naturaleza no hiciera su llamado en las próximas horas. Afortunadamente, sólo 1 hora después encontramos una farmacia de guardia que salvó la situación. De ahí, a ver la ciudad con calma, incluyendo la catedral y un paseo por la orilla del mar.

Ignacia en la Bahía de L'Ortigia
Catedral de Siracusa Bahía de L'Ortigia

En la noche era año nuevo, y recibimos la visita del Caco, la Trini, el Pelao Trivelli y la Maida Barros (que andaban haciendo el mismo viaje) para pasar el año con una copa en la mano y poder dar más de un abrazo. La verdad es que se la jugaron con el pique a nuestro hotel.

Celebrando el Año Nuevo