Mi suegro y Martín vinieron de visita lo que nos dio un pretexto perfecto para salir de paseo. El centro de operaciones elegido fue el Castillo de Cardona que hoy es un Parador. Yo sólo pude sumarme en la tarde del viernes porque tenía clases, así que me perdí la primera parte del paseo que fue Girona y Besalú (que por suerte ya los conocía).

Martín en el Puente de Besalú

El castillo de Cardona es uno de los mejor conservados de Cataluña. Además, que las piezas del Parador son espectaculares. Otro punto alto es el restorán que tienen, en el que los platos eran todos buenísimos.

Castillo de Cardona

Desde ahí, hicimos un paseo a la Mina de Sal de Cardona, la cual hoy en día está en desuso. Esta mina es la prueba de que en algún minuto el mar cubría esta parte de Europa.

Ignacia y Suegro en la Mina de Sal

Ese mismo día partimos a Andorra a “tickear un país”. Desgraciadamente los enanos andaban bastante resfriados así que no nos pudimos bajar del auto aunque las calles de Andorra la Velha invitaban a caminarlas (y comprarlas).

El último día recorrimos la colegiata del castillo (muy bonita) e hicimos una parada flash en Solsona (porque llovía que se las pelaba).

Iglesia Castillo de Cardona
Patio Castillo de Cardona
Ignacia, Matías, Pedro y Martín en la Iglesia del Castillo de Cardona Ignacia y Martín en Solsona

Como llegamos con tiempo a Barcelona, aprovechamos el auto para recorrer gran parte de la ciudad, incluyendo el Tibidabo, Parc Guell, Montjuic y la Barceloneta.

Ignacia, Matías, Pedro y Martín en el Tibidabo

El lunes, último día de la visita, todos menos yo (de vuelta a clases) partieron a conocer la torre Agbar, en la que Felipe Larrain les había conseguido un tour privado por ella. Por lo que dijeron, absolutamente fuera de serie. Para finalizar, partieron a ver la Sagrada Familia, aunque como andaban apurados no alcanzaron a entrar.

Ignacia y Martín y la Torre Agbar Ignacia, Pedro, Suegro y Martín en la Torre Agbar
Ignacia y Suegro y La Sagrada Familia